Día 10º de Rodaje - 27 de Noviembre de 2008 
SAN FACUNDO Y SAN PRIMITIVO
San José de Calasanz, San Acacio, San Apolinar, San Barlaán, San Gustano, San Josafat, San Desiderio, San Sigfredo, San Valeriano, San Virgilio, San Facundo, San Primitivo, San Jacobo, San Irenarco, San Máximo, Santa Oda, San Edvoldo.
Hoy nos vamos a encomendar de manera múltiple, eso se debe a que nos hemos decidido por los hermanos San Facundo y San Primitivo. Quizás de esta manera nos vaya el doble de bien hoy. Aunque algunos se entusiasmen con la idea, he de aclarar que San Primitivo no es Pedro Picapiedra y que San Facundo no es el que fundó la compañía de pipas de girasol. En realidad fueron dos mártires que sufrieron muchas torturas por admitir su fe cristiana en la época romana.
Estos dos hermanos supuestamente vivieron en el siglo III en los alrededores del río Cea, situado en la actual provincia de León.
De los nombres de San Facundo y San Primitivo deriva el de la villa de Sahagún, situada al sureste de la provincia de León. El Breviario de Sahagún dicta que los hechos sucedieron durante el reinado de Marco Aurelio. Sin embargo un pergamino del siglo XI sitúa el martirio en el siglo III siendo cónsules en España Ático y Pretextato.
Todos los testimonios recogidos sobre su martirio concuerdan en que la historia aconteció de manera que al llegar un día el cónsul Ático a la guarnición romana de Cea mandó publicar un edicto por el cual todos los moradores de aquellas comarcas deberían ofrecer sacrificio a un famoso ídolo romano. Al negarse los dos hermanos diciendo que profesaban la religión de Jesucristo fueron encarcelados.
Se dice que estos dos hermanos fueron torturados por ser firmes en la confesión de su fe. Fueron metidos en un horno, les hicieron beber pócimas mortales, les rociaron con aceite hirviendo y les colgaron de un poste cabeza abajo delante de una muchedumbre. Entonces, sus torturadores les creyeron muertos pero la muchedumbre les vio vivos y curados. Uno de entre la multitud vio como dos ángeles se aproximaban a coronarlos. Ático, furioso, decidió decapitarlos antes de la coronación. Una vez mutilados les broto sangre y agua, signo claro de que eran aceptados por Dios. Sus cuerpos fueron lanzados al rio Cea. En el lugar donde fueron encontrados sus cuerpos se edifico un monasterio y la villa de Sahagún. Esto supuestamente sucedió el 27 de noviembre cerca del año 304.
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