Día 17º de Rodaje - 05 de Diciembre de 2008 
SAN SABAS
San Sabas, San Anastasio, Santa Consolata, Santa Cristina, San Galdano, Santa Crispina, San Dalmacio, San Julio, Santa Potamia, San Félix, San Grato, San Aureliano, San Sempronio, San Gerardo, San Basso, San Gereboldo, San Colmán, San Sigirano, Santa Sola.
Hoy encomendamos el rodaje a San Sabas. Este monje llego a ayunar durante 40 días en el desierto donde ayuno Cristo. Seguro que si llega a conocer los pinchos de Cristian, nuestro cocinero, habría caído en la tentación de la gula. Incluso le habría acabado rindiendo culto a nuestro cocinero, lo que le habría llevado a la condenación eterna.
Este santo fue uno de los monjes más famosos de la antigüedad. Nació en Turquía en el año 439. Era hijo de un comandante del ejército, el cual tuvo que partir a lejanas tierras y lo dejó confiado a un tío. Pero este lo trataba muy mal y el niño de ocho años se fue donde otro tío. Las disputas entre los dos tíos por la herencia de Sabas provocaron que éste decidiera irse a un monasterio.
Después de varios años, dispuso irse a Jerusalén para aprender la santidad con los monjes de ese país. Se unió a un grupo de monjes que vivían a las afueras de Jerusalén.
Como era el más joven y forzudo de los monjes, hacia numerosos trabajos para conseguir alimentos para los más ancianos y débiles. Un día, San Eutimio, lo invitó a irse a pasar los 40 días de la cuaresma en el desierto donde ayunó Jesús, a ayunar ellos también. Sabas empezó con gran fervor, pero a los pocos días cayó desvanecido de tanta sed, a cause del intenso calor. San Eutimio oró con fe, y apareció por allí cerca un nacedero de agua y así logró no morir de deshidratación. Después de muerto San Eutimio, Sabas repitió el ayuno en el desierto muchas veces en su vida.
Cuando tenía 50 años fue ordenado sacerdote por el Arzobispo de Jerusalén, y nombrado jefe de todos los monjes de Tierra Santa. Con la herencia que le dejaron sus padres construyó dos hospitales.
Fue enviado a Constantinopla, residencia del emperador, a obtener que este no apoyara a los herejes y que favoreciera la Tierra Santa. El emperador ofreció a Sabas que pidiera lo que quisiera. Pero Sabas dijo que él no deseaba nada para su uso personal, pero le pidió al el emperador que no ayudara a los herejes y que concediera varias ayudas que estaban necesitando mucho en Palestina. El mandatario se lo concedió.
A los noventa y cuatro años de edad, siendo famoso en todo Oriente, y habiendo gastado gran parte de su vida en oración, meditación y dirección espiritual, murió el 5 de diciembre del año 532. |