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Había quedado con el contacto a las quince treinta en la cabina telefónica que estaba al otro lado del puente que cruzaba el río más grande (y más sucio) de la ciudad. Llegué puntual. Allí me esperaba un hombre cuya cara se escondía bajo un sombrero gris y tras los cuellos levantados de la gabardina larga y negra que vestía. Sólo dejaba ver dos profundos ojos negros. Bajo el brazo tenía una caja que me dio en cuanto estuve a su alcance.
— Ahí lo tienes, susurró con voz ronca. Comprueba la mercancía.
Así lo hice. Abrí la caja y, tras confirmar que nadie nos vigilaba, eché un vistazo al interior.
— Es cabello de ángel, eso esta claro. Pero, ¿es el que yo estoy buscando?
— Si. Es el auténtico cabello de ángel de Charlie. Fíjate en su textura. Por cierto, el jefe quiere saber qué vas a hacer con él.
— ¿Qué más le da? Ya le he pagado.
— Dice que es curiosidad gatronómica.
— Esta bien. Dile que ésto es lo que quiero hacer con él.
Le tendí un papel doblado que guardaba en el bolsillo y me alejé por el puente hacía el centro de la ciudad. Ponía lo siguiente:
Ingredientes
2 paquetes de hojaldre
1 lata de cabellos de angel
azucar
1 huevo
Precalentar el horno a 180-200 grados.Batir el huevo y reservar.
Enxtender el hojaldre en una placa para horno y cubrir con el cabello de angel sin llegar a los bordes.
Los bordes pintarlos con huevo y colocar encima la otra masa de hojaldre como si fuese una empanada.Con el huevo sobrante pintar la superficie y espolvorear con azucar. Llevar al horno unos 15- 20 minutos hasta dorar. |